La Divina Comedia
La Divina Comedia justo de lo contrario me encontraba.»
«Cuando contaste las peleas crueles
de la doble tristeza de Yocasta
—dijo el cantor de bucólicos versos—
por aquello que te inspirara Clío,
no parece que fueses todavía
fiel a la fe sin la que el bien no basta.
Si esto es así, ¿qué sol, qué luminarias,
disipando la sombra, enderezaron
detrás del pescador luego tus velas?»
Y aquél a éste: «Tú me dirigiste
a beber en las grutas del Parnaso;
y luego junto a Dios me iluminaste.
Hiciste como aquél que va de noche
con una luz detrás, que a él no le sirve,
mas hace tras de sí a la gente sabia,
cuando dijiste: «El siglo se renueva,
y el primer tiempo y la justicia vuelven,
nueva progenie de los cielos baja.»
Por ti poeta fui, por ti cristiano:
mas para ver mejor lo que dibujo,
para darle color la mano extiendo.
Preñado estaba el mundo todo entero
de la fe verdadera, que sembraron
los mensajeros del eterno reino,
y tus palabras que antes he citado
con las prédicas nuevas concordaban;