La Divina Comedia
La Divina Comedia del buen dolor que a Dios volver nos hace,
¿cómo es que estás arriba ya tan pronto?
Yo pensaba encontrarte allí debajo,
donde el tiempo con tiempo se repara.»
Y él respondió: «Tan pronto me ha logrado
que beba el dulce ajenjo del martirio
mi Nela con su llanto sin fatiga.
Con devotas plegarias y suspiros
me trajo de la playa en que se espera,
y me ha librado de los otros círculos.
Tanto más cara a Dios y más dilecta
es mi viudita, a la que tanto amaba,
cuanto en su bien obrar está más sola;
puesto que la Barbagia de Sicilia
es más púdica ya con sus mujeres
que la Barbagia en donde la he dejado.
Dulce hermano ¿qué quieres que te diga?
Ya presiento unos tiempos venideros
de que esta hora ya no está lejana,
en que será en el púlpito vedado
el que las descaradas florentinas
vayan mostrando en público las tetas.
¿Qué bárbara hubo nunca o musulmanas
que precisaran para andar cubiertas
disciplina en el alma o de las otras?
Mas si supieran esas sinvergüenzas
lo que veloz el cielo les depara,