La Divina Comedia
La Divina Comedia Ya enmudecidas sus otras potencias,
inteligencia, voluntad, memoria
en acto quedan mucho más agudas.
Sin detenerse, por sí misma cae
maravillosamente en una u otra orilla;
y de antemano sabe su camino.
En cuanto ese lugar la circunscribe,
la virtud formativa irradia en torno
del mismo modo que en los miembros vivos:
y como el aire, cuanto está muy húmedo,
por otro rayo que en él se refleja,
con diversos colores se engalana;
así el aire cercano se dispone,
y en esa misma forma que le imprime
virtualmente el alma allí parada;
Y después, a la llama semejante
que sigue al fuego al sitio donde vaya,
la nueva forma al espíritu sigue.
Y como aquí recibe su aparencia,
sombra se llama; y luego aquí organiza
cualquier sentido, incluso el de la vista.
Por esta causa hablamos y reímos;
y suspiros y lágrimas hacemos
que has podido sentir por la montaña.
Según que nos afligen los deseos
y los otros afectos, toma forma
la sombra, y es la causa que te admira.»