La Divina Comedia

La Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y si tal vez creyeras que te engaño

vete hacia ella, vete a hacer la prueba,

con tus manos al borde del vestido.

Dejón, depón ahora cualquier miedo;

vuélvete y ven aquí. seguro entra.»

Y en contra yo de mi conciencia, inmóvil.

Al ver que estaba inmóvil y reacio,

dijo un poco turbado: «Mira, hijo:

entre Beatriz y tú se alza este muro.»

Corno al nombre de Tisbe abrió los ojos

Píramo, y antes de morir la vio,

cuando el moral se convirtió en bermejo;

así, mi obstinación más ablandada,

me volví al sabio guía oyendo el nombre

que en nú memoria siempre se renueva.

Y él movió la cabeza, y dijo: «¡Cómo!

¿quieres quedarte aquí?»; y me sonreía,

como a un niño a quien vence una manzana.

Luego delante de mí entró en el fuego,

pidiendo a Estacio que tras mi viniese,

que en el largo camino estuvo en medio.

En el vidrio fundido, al estar dentro,

me hubiera echado para refrescarme,

pues tanto era el ardor desmesurado.

Y por reconfortarme el dulce padre,

me hablaba de Beatriz mientras andaba:

«Ya me parece que sus ojos veo.»


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker