La Divina Comedia
La Divina Comedia te podría arrastrar en su deseo?
A las primeras flechas de las cosas
falaces, bien debiste alzar la vista
tras de mí, pues yo no era de tal modo.
No te debían abatir las alas,
esperando más golpes, ni mocitas,
ni cualquier novedad de breve uso.
El avecilla dos o tres aguarda;
que ante los ojos de los bien plumados
la red se extiende en vano o la saeta.»
Cual los chiquillos por vergüenza, mudos
están con ojos gachos, escuchando,
conociendo su falta arrepentidos,
así yo estaba; y ella dijo: «Cuando
te duela el escuchar, alza la barba
y aún más dolor tendrás si me contemplas.»
Con menos resistencia se desgaja
robusta encina, con el viento norte
o con aquel de la tierra de Jarba,
como el mentón alcé con su mandato;
pues cuando dijo «barba» en vez de «rostro»
de sus palabras conocí el veneno;
y pude ver al levantar la cara
que las criaturas que llegaron antes
en su aspersión habían ya cesado;
y mis ojos, aún poco seguros,
a Beatriz vieron vuelta hacia la fiera