La Divina Comedia
La Divina Comedia por vos ya mi cerebro está sellado.
¿Pero por qué tan fuera de mi alcance
vuestra palabra deseada vuela,
que más la pierde cuanto más se obstinad»
«Por que conozcas —dijo— aquella escuela
que has seguido, y que veas cómo puede
seguir a mis palabras su doctrina;
y veas cuánto dista vuestra senda
de la divina, cuanto se separa
el cielo más lejano de la tierra.»
Por lo que yo le dije: «No recuerdo
que alguna vez de vos yo me alejase,
ni me remuerde nada la conciencia.»
«Si acordarte no puedes de esas cosas
acuérdate —repuso sonriente—
que hoy bebiste las aguas del Leteo;
Y si del humo el fuego se deduce,
concluye esta olvidanza claramente
que era culpable tu querer errado.
Estarán desde ahora ya desnudas
mis palabras, cuanto lo necesite
tu ruda mente para comprenderlas.»
Fulgiendo más y con más lentos pasos
el sol atravesaba el mediodÃa,
que allá y aquÃ, como lo miran, cambia,
cuando se detuvieron, como aquellos
que van a la vanguardia de una tropa,