La Divina Comedia
La Divina Comedia Dios sabe cómo fue mi vida luego.
Y aquel otro esplendor que se te muestra
a mi derecha y a quien ilumina
toda la luz que brilla en nuestra esfera,
lo que dije de mí, también lo digo;
fue monja, y de igual forma le quitaron
de la frente la sombra de las tocas.
Mas cuando fue devuelta luego al mundo
contra su voluntad y buena usanza,
nunca el velo del alma le quitaron.
Esta es la luz de aquella gran Constanza
que engendró del segundo al ya tercero
y último de los vientos de Suabia.»
Así me dijo, y luego: «Ave María»
cantó y cantando se desvaneció
como en el agua honda algo pesado.
Mi vista que siguió detrás de ella
cuanto le fue posible, ya perdida,
se dirigió al objeto más querido,
y por entero se volvió a Beatriz;
pero ella fulgió tanto ante mis ojos,
que al principio no pude soportarlo,
y por esto fui tardo en preguntarle.