La Divina Comedia
La Divina Comedia Mas la carga no debe transmutarse
libremente, y precisa de la vuelta
de la llave amarilla y de la blanca;
y sabrás que los cambios nada valen,
si la cosa dejada en la cogida
como el cuatro en el seis no se contiene.
Y por ello a las cosas tan pesadas
que la balanza inclinan por sà mismas,
satisfacer no puede otra ninguna
No bromeen con el voto los mortales;
sed fieles; mas no hacerlos ciegamente,
como Jefté ofreciendo lo primero;
quien hubiera mejor dicho "Mal hice",
que hacer peor cumpliéndolo; y tan necio
podrás llamar al jefe de los griegos,
por quien lloró Ifigenia su belleza,
y con ella las necios y los sabios
que han escuchado de tal sacrificio.
Sed, cristianos, más firmes al moveros:
no seáis como pluma a cualquier soplo,
y no penséis que os lave cualquier agua.
Tenéis el viejo y nuevo Testamento,
y el pastor de la Iglesia que os conduce;
y esto es bastante ya para salvaros.
Si otras cosas os grita la codicia,
¡sed hombres, y no ovejas insensatas,
para que no se burlen los judÃos!