La Divina Comedia
La Divina Comedia y las fuentes del Brenta y del Piave,
un monte se levanta, no muy alto,
desde el cual descendió una mala antorcha
que infligió un gran estrago a la comarca.
De una misma raíz nacimos ambos:
Cunizza fui llamada, y aquí brillo
pues me venció la lumbre de esta estrella.
Mas alegre a mí misma me perdono
la causa de mi suerte, y no me duelo;
y esto tal vez el vulgo no lo entienda.
De la resplandeciente y cara joya
de este cielo que tengo más cercana
quedó gran fama; y antes de extinguirse,
se quintuplicará este mismo año:
mira si excelso debe hacerse el hombre,
tal que otra vida a la vida suceda.
Y esto no piensa la turba presente
que el Tagliamento y Adigio rodean:
ni aun siendo golpeada se arrepiente;
mas pronto ocurrirá que Padua cambie
el agua del pantano de Vincenza,
porque son al deber gentes rebeldes;
y donde el Silo y el Cagnano se unen,
alguien aún señorea con orgullo,
y ya se hace la red para atraparle.
Llorará también Feltre la traición
de su impío pastor, y tan enorme