La Divina Comedia

La Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y él me repuso: «Aún antes que la orilla

de ti se deje ver, serás saciado:

de tal deseo conviene que goces.»

Al poco vi la gran carnicería

que de él hacían las fangosas gentes;

a Dios por ello alabo y doy las gracias.

«¡A por Felipe Argenti!», se gritaban,

y el florentino espiritu altanero

contra sí mismo volvía los dientes.

Lo dejamos allí, y de él más no cuento.

Mas el oído golpeóme un llanto,

y miré atentamente hacia adelante.

Exclamó el buen maestro: «Ahora, hijo,

se acerca la ciudad llamada Dite,

de graves habitantes y mesnadas.»

Y yo dije: «Maestro, sus mezquitas

en el valle distingo claramente,

rojas cual si salido de una fragua

hubieran.» Y él me dijo: «El fuego eterno

que dentro arde, rojas nos las muestra,

como estás viendo en este bajo infierno.»

Así llegamos a los hondos fosos

que ciñen esa tierra sin consuelo;

de hierro aquellos muros parecían.

No sin dar antes un rodeo grande,

llegamos a una parte en que el barquero


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker