La Divina Comedia
La Divina Comedia que aquella viva luz que se desprende
del astro del que no se desaúna,
ni del amor que tres hace con ellos,
por su bondad su iluminar transmite,
como un espejo, a nueve subcriaturas,
conservándose en uno eternamente.
De aquí desciende a la última potencia
bajando de acto en acto, hasta tal punto,
que no hace más que contingencias breves;
y entiendo que son estas contingencias
las cosas engendradas, que produce
con simiente o sin ella el cielo móvil.
No es siempre igual la cera y quien la imprime;
y por ello allá abajo más o menos
se traslucen los signos ideales.
Por lo que ocurre que de un mismo árbol,
salgan frutos mejores o peores;
y nacéis con distinta inteligencia.
si perfecta la cera se encontrase,
e igual el cielo en su virtud suprema,
la luz del sello toda brillaría;
mas la natura siempre es imperfecta,
obrando de igual modo que el artista
que sabe el arte mas su mano tiembla.
Y si el ardiente amor la clara vista
del supremo poder dispone y sella,
toda la perfección aquí se adquiere.