La Divina Comedia
La Divina Comedia mas por la boca: «¿Qué cosas son éstas?»
me impulsó a echar la fuerza de su peso:
por lo cual vi destellos de alegría.
Y luego, con la vista más ardiente,
aquel bendito signo me repuso
para que yo saliera de mi asombro:
«Ya veo que estas cosas has creído
pues yo lo digo, mas no ves las causas;
y te están, aun creyéndolas, ocultas.
Haces como ése que sabe de nombre
las cosas, pero si otros no le explican
su sustancia, él no puede conocerla.
Regnum caelorum sufre la violencia
de ardiente amor y de viva esperanza,
que vencen la divina voluntad:
no como el hombre al hombre sobrepuja,
mas la vencen pues quiere ser vencida,
y con su amor, así vencida, vence.
La primer alma y quinta de las cejas
ha causado tu asombro, pues las ves
pintando las angélicas regiones.
No dejaron sus cuerpos, como piensas,
gentiles, mas cristianos, con fe firme
en los pies por clavar o ya clavados.
Pues una del infierno, donde nunca
se vuelve al buen querer, tornó a los huesos;
y esto fue en premio de esperanza viva: