La Divina Comedia
La Divina Comedia de una viva esperanza que dio fuerzas
a la súplica a Dios de revivirle,
para poder corregir su deseo.
El alma gloriosa de que hablo,
vuelta a la carne, en la que estuvo un poco,
creyó en aquel que podía ayudarla;
y creyendo encendióse en tanto fuego
de verdadero amor, que en su segunda
muerte, fue digna de estas alegrías.
La otra, por gracia que de tan profunda
fuente destila, que nadie ha podido
ver su vena primera con los ojos,
puso todo su amor en la justicia:
y así, pues, Dios le abrió, de gracia en gracia
la vista a la futura redención;
y él en ella creyó, y no toleraba
la peste de su antiguo paganismo;
y reprendía a las gentes perversas.
Las tres mujeres que viste en la rueda
derecha le sirvieron de bautismo,
antes del bautizar más de un milenio.
¡Oh predestinación, cuán alejada
se encuentra tu raíz de aquellos ojos
que la causa primera no ven tota!
Y vosotros mortales, sed prudentes
juzgando: pues nosotros, que a Dios vemos,
aún no sabemos todos los que elige;