La Divina Comedia
La Divina Comedia que el bien en cuanto bien, al conocerse,
nos enciende el amor, tanto más grande
cuanta mayor bondad en sí retiene.
Y así a una esencia que es tan ventajosa,
que todo bien que esté fuera de ella
no es nada más que un brillo de su rayo,
más que a otra es preciso que se mueva
la mente, amando, de los que conocen
la verdad que esta prueba fundamenta.
Tal verdad demostró a mi entendimiento
aquel que me enseñó el amor primero
de todas las sustancias sempiternas.
Lo demostró la voz del Creador
que a Moisés dijo hablando de sí mismo:
«Yo haré que veas el poder supremo.»
Y tú lo demostraste, al comenzar
el alto pregón que grita el arcano
de aquí allá abajo más que cualquier otro.
Y escuché: «Por la humana inteligencia
y por la autoridad con él concorde,
de tu amor tiende a Dios lo soberano.
Mas dime aún si sientes otras cuerdas
que a él te atraigan, de modo que me digas
con cuántos dientes este amor te muerde.»
No estaba oculta la santa intención
del Águila de Cristo, y me di cuenta
a qué tema quería conducirme.