La Divina Comedia
La Divina Comedia Y mi señora: «Dentro de ese rayo
goza de su hacedor la primer alma
que hubo creado la primer potencia.»
Como la fronda que inclina su copa
del viento atravesada, y la levanta
por la misma virtud que la endereza,
hice yo mientras ella estaba hablando,
asombrado, y después me recobré
con las ganas de hablar en las que ardía.
«Oh fruto que maduro únicamente
fuiste creado —dije , antiguo padre
de quien cualquier esposa es hija y nuera,
con la más grande devoción te pido
que me hables: advierte mi deseo,
que no lo expreso para oírte antes.»
Un animal a veces en un saco
se revuelve de modo que sus ansias
se advierten al mirar lo que le cubre;
y de igual forma el ánima primera
escondida en su luz manifestaba
cuán gustosa quería complacerme.
Y dijo: «Sin que lo hayas proferido,
mejor he comprendido tu deseo
que tú cualquiera cosa verdadera;
porque la veo en el veraz espejo
que hace de sí reflejo en otras cosas,
mas las otras en él no se reflejan.