La Divina Comedia
La Divina Comedia que cayó desde aquí, se goza abajo.»
Del color con que el sol contrario pinta
por la mañana y la tarde las nubes,
entonces vi cubrirse todo el cielo.
Y cual mujer honrada que está siempre
segura de sí misma, y culpas de otras,
sólo con escucharlas, ruborizan,
así cambió el semblante de Beatriz;
y así creo que el cielo se eclipsara
cuando sufrió la suprema potencia.
Luego continuaron sus palabras
con una voz cambiada de tal forma,
que más no había cambiado el semblante:
«No fue nutrida la Esposa de Cristo
con mi sangre, de Lino, o la de Cleto,
para ser en el logro de oro usada;
mas por lograr este vivir gozoso
Sixto y Urbano y Pío y Calixto
tras muchos sufrimientos la vertieron.
No fue nuestra intención que a la derecha
de nuestros sucesores, se sentara
parte del pueblo, y parte al otro lado;
ni que las llaves que me confiaron,
se volvieran escudo en los pendones
que combatieran contra bautizados;
ni que yo fuera imagen en los sellos,
de privilegios vendidos y falsos,