La Divina Comedia
La Divina Comedia Y como allí el escaño glorioso
de la reina del cielo y los restantes
tan gran muralla forman por debajo,
de igual manera enfrente está el de Juan
que, santo siempre, desierto y martirio
sufrió, y luego el infierno por dos años;
y bajo él separando de igual modo
mira a Benito, a Agustín y a Francisco
y a otros de grada en grada hasta aquí abajo.
Ahora conoce el sabio obrar divino:
pues uno y otro aspecto de la fe
llenarán de igual modo estos jardines.
Y desde el grado que divide al medio
las dos separaciones, hasta abajo,
nadie por propios méritos se sienta,
sino por los de otro, en ciertos casos:
porque son todas almas desatadas
antes de que eligieran libremente.
Bien puedes darte cuenta por sus rostros
y también por sus voces infantiles,
si los miras atento y los escuchas.
Dudas ahora y en tu duda callas;
mas yo desataré tan fuerte nudo
que te atan los sutiles pensamientos.
Dentro de la grandeza de este reino
no puede haber casualidad alguna,
como no existen sed, hambre o tristeza: