La Divina Comedia
La Divina Comedia y frente al mayor padre de familia,
Lucía, que moviera a tu Señora
cuando a la ruina, por no ver, corrías.
Mas como escapa el tiempo que te aduerme
pararemos aquí, como el buen sastre
que hace el traje según que sea el paño;
y alzaremos los ojos al primer
amor, tal que, mirándole, penetres
en su fulgor cuanto posible sea.
Mas para que al volar no retrocedas,
creyendo adelantarte, con tus alas
la gracia orando es preciso que pidas:
gracia de aquella que puede ayudarte;
y tú me has de seguir con el afecto,
y el corazón no apartes de mis ruegos.»
Y entonces dio comienzo a esta plegaria.