El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas —Veremos al prefecto —replicó el anciano—, para decidirlo a que hable al jefe de esa fuerza; pero no olvide usted que esta fuerza no ha podido, antier, continuar la persecución del Zarco, que fue quien cometió los asesinatos de Alpuyeca, y eso que el gobierno de México habÃa recomendado con todo empeño la persecución.
—Es inútil —exclamaron todos—, es imposible; ni el prefecto ni esos soldados han de querer.
En este momento se oyeron trompetas resonando en la plaza. La caballerÃa del gobierno entraba con toda solemnidad en la población.
Doña Antonia, enloquecida de ira y de dolor, salió apresuradamente de la casa con la intención de hablar al prefecto.