El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas Acá y acullá cruzaban patrullas a caballo que iban de avanzada o que hacían la ronda; reinaba un silencio sepulcral. La noche es para los malhechores favorable, cuando se emboscan o emprenden un asalto; pero está llena de terrores y de peligros también para ellos, si descansan en la guarida. Así que su sueño nunca es tranquilo y está turbado por cada rumor de la arboleda, por cada galope que se oye a lo lejos, por cada silbido del viento, por todo ruido extraño.
Aun seguros como estaban los plateados en Xochimancas, ya lo hemos dicho, no descuidaban ninguna precaución. Así es que su campo estaba guardado por avanzadas, por escuchas, por rondas, y todavía así, los jefes no dormían sino con un ojo.