El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas —Pero mamá, si ésos son chismes con que quieren asustar a usted. Yo no he visto ningún bulto en nuestra calle de noche, una que otra vez que suelo asomarme, y eso de que vinieran los plateados a robarme alguna vez, ya usted verá que es difícil; habíamos de tener tiempo de saberlo, de oír algún tropel, y podríamos evitarlo fácilmente, huyendo por la huerta hasta la plaza. Desengáñese usted; no cuente conmigo, me parece imposible. Solo que me sorprendieran en la calle, pero como no salgo, ni siquiera voy a misa, sino que me estoy encerrada a piedra y lodo, ¿dónde me habrían de ver?