El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas El erario estaba en bancarrota, y para colmo de desdichas la invasión extranjera habÃa ya profanado el territorio y los adversarios del gobierno liberal, es decir, la facción reaccionaria y clerical, se unÃa a los invasores.
Juárez, pues, se hallaba en los dÃas de mayor conflicto. Y hemos dicho que, merced a estas circunstancias, los bandidos se habÃan enseñoreado de la tierra caliente.
MartÃn Sánchez pensó en encontrar en el presidente a un hombre ceñudo y tal vez predispuesto contra él, y se encontró con un hombre frÃo, impasible, pero atento.
El jefe campesino lo abordó con resolución y le presentó las cartas que traÃa. El presidente las leyó, y fijando una mirada profunda y escrutadora en MartÃn Sánchez, le dijo:
—Me escriben aquà algunos amigos, que usted es un hombre de bien y el más a propósito para perseguir a esos malvados que infestan el Sur del Estado de México, y a quienes el gobierno por sus atenciones, no ha podido destruir. Infórmeme usted acerca de eso.
MartÃn Sánchez le dio un informe detallado, que el presidente escuchó con su calma ordinaria; pero que interrumpió a veces con señales de indignación. Al concluir Sánchez, Juárez exclamó: