El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas —¡Eso es un escándalo y es preciso acabar con él! ¿Qué desea usted para ayudar al gobierno?
Entonces, animado MartÃn Sánchez por esas frases del presidente, lacónicas como todas las suyas, pero firmes y resueltas, le dijo:
—Lo primero que yo necesito, señor, es que me dé el gobierno facultades para colgar a todos los bandidos que yo coja, y prometo a usted, bajo mi palabra de honor, que no mataré sino a los que lo merecen. Conozco a todos los malhechores, sé quienes son y los he sentenciado ya, pero después de haber deliberado mucho en mi conciencia. Mi conciencia, señor, es un juez muy justo. No se parece a esos jueces que libran a los malos por dinero o por miedo. Yo ni quiero dinero ni tengo miedo.