El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas —Pues bien —continuó el cura— yo, con objeto de establecer aquà esa importantÃsima mejora, he procurado que hubiese un pequeño molino, suficiente, por lo pronto, para las necesidades del pueblo. Uno de los vecinos más acomodados tomó por su cuenta realizar mi idea. El molino se hizo, y mis feligreses comen hoy pan de trigo y de maÃz. De esta manera he logrado abolir para siempre esa horrible tortura que se imponÃan las pobres mujeres moliendo el maÃz en la piedra que se llama metate; tortura que las fatiga durante la mayor parte del dÃa, robándoles muchas horas que podÃan consagrar a otros trabajos, y ocasionándoles muchas enfermedades dolorosas, aparte de la incomodidad que sufren cuando se hallan encinta o aun criando a sus niños.