El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas —Todos estos villancicos antiguos son de origen español —dijo el cura— y yo advierto que la tradición los conserva aquà constantemente, como en mi paÃs.[2] Respetables por su antigüedad y por ser hijos de la ternura cristiana, tal vez de una madre, poetisa desconocida del pueblo; tal vez de un niño, tal vez de infelices ciegos; pero de seguro, de esos trovadores oscuros que se pierden en el torbellino de los desgraciados, yo los oigo siempre con cariño, porque me recuerdan mi infancia. Pero desearÃa de buena gana que los sustituyeran con otros más filosóficos, más adecuados a nuestras ideas religiosas actuales; más propios para inspirar en las masas, en esta noche, sentimientos no de una alegrÃa o de una ternura inútiles, sino de una caridad y una esperanza siempre fecundas en la conciencia de los pueblos. Pero no hay quien se consagre a esta hermosa poesÃa popular, tan sencilla como bella, y además serÃa preciso que el pueblo la aceptase gustoso, para que se pudiera generalizar y perpetuar.