El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas que restallando a los aires
daban claridad al bosque;
en los nudosos rediles
las ovejuelas se encogen,
la escarcha en la yerba helada
beben, pensando que comen.
No lejos, los lobos fieros,
con sus aullidos feroces,
desafían los mastines,
que adonde suenan responden,
cuando las oscuras nubes
de sol coronado rompe
un capitán celestial
de sus ejércitos nobles.
Atónitos se derriban
de sí mismos los pastores,
y por la lumbre las manos
sobre los ojos se ponen.
Los perros alzan las frentes
y las ovejuelas corren,
unas por otras turbadas
con balidos desconformes,
cuando el nuncio soberano
las plumas de oro descoge,
y enamorando los aires
les dice tales razones:
«Gloria a Dios en las alturas,