El Zarco. La Navidad en las montanas
El Zarco. La Navidad en las montanas El santo viejo los lleva
adonde los pies le adoren,
que por las cortas mantillas
los mostraba el Niño entonces.
Todos lloran de placer,
pero ¿qué mucho que lloren
lágrimas de gloria y pena,
si llora el Sol por dos soles?
El Santo Niño los mira,
y para que se enamoren
se ríe en medio del llanto,
y ellos le ofrecen sus dones.
Alma: ofreced los vuestros;
y por que el Niño los tome,
sabed que se envuelve bien
en telas de corazones.
Todos aplaudieron al niño; el cura me preguntó:
—¿Conoce usted ese romance, capitán?
—Francamente, no; pero me agrada por su fluidez, por su corrección y por sus imágenes risueñas y deliciosas.