El Zarco. La Navidad en las montanas

El Zarco. La Navidad en las montanas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por fin, aquella hermosísima joven, cuya imagen había enardecido sus horas de insomnio durante tantos meses, cuyo amor había sido su constante preocupación, aun en medio de sus más sangrientas y arriesgadas aventuras, y cuya posesión le había parecido imposible cuando la vio por primera vez en Cuernavaca y se enamoró de ella, iba a ser suya, enteramente suya, iba a compartir su suerte y a hacerle saborear los dulcísimos deleites del amor, a él que no había conocido hasta allí verdaderamente más que las punzantes emociones del robo y del asesinato.

Su organización grosera y sensual, acostumbrada desde su juventud al vicio, conocía, es verdad, los goces del amor material, comprados con el dinero del juego o del robo arrancados en medio del terror de las víctimas, en una noche de asalto en las aldeas indefensas; pero el Zarco sentía que no había querido nunca ni había deseado a una mujer con aquella exaltación febril que experimentó desde que comenzó a ver a Manuela, asomada a su ventana, desde que la oyó hablar, y más todavía, desde que cruzó con ella las primeras palabras de amor.

Jamás desde que siendo niño todavía, abandonó el hogar de su familia, había sentido la necesidad imperiosa de unirse a otro ser, como la sentía ahora de unirse a aquella mujer, tan bonita y tan apasionada, que encerraba para él un mundo de inesperadas dichas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker