El Zarco
El Zarco —¿Quiénes son esos? —preguntó curiosa al Zarco.
—¡Ah! —contestó éste—, son mis mejores amigos, mis compañeros, los jefes… Félix Palo Seco, Juan Linares, el Tigre, el Coyote, y ese güerito que se levanta es el principal… es Salomé.
—¿Salomé Plasencia?
—El mismo.
En efecto, era Salomé, el capataz más famoso de aquellos malvados, una especie de Fra Diávolo de la tierra caliente, el flacucho y audaz bandolero que habÃa logrado, merced a la situación que hemos descrito, establecer una especie de señorÃo feudal en toda la comarca y hacer inclinar, ante su miserable persona, las frentes más soberbias de los ricos propietarios del rumbo.
Salomé se adelantó a recibir al Zarco y a su comitiva.
—¿Qué hay, Zarco? —le dijo con voz aflautada y alargándole la mano—. ¡Caramba! —añadió mirando a Manuela—, ¡qué bonita muchacha te has sacado! —y luego, tocándose el sombrero y saludando a Manuela le dijo—: ¡Buenos dÃas, güerita…, bien haya la madre que la parió tan linda!…