Corazón
Corazón La banda de música dejó de tocar, y a una señal del señor Alcalde, todos callamos.
Empezó a hablar. Sus primeras palabras no las oí bien, pero supuse que estaba refiriéndose al heroico comportamiento del muchacho. Después levantó más la voz, y se esparció con tal claridad y sonoridad por todo el patio, que ya no perdí palabra.
—…Cuando desde la orilla vio al compañero que se debatía en el río, presa ya del terror de la muerte, él se desnudó y se dispuso a tirarse al agua para acudir en socorro del que estaba en peligro de muerte. «¡No te tires —le dijeron—, que te ahogarás!» Y le sujetaron. Mas él logró desasirse de todos, y se lanzó resueltamente al agua.
El río iba muy crecido, constituyendo un riesgo terrible, incluso para un hombre. Pero él desafió la muerte con todas las fuerzas de su pequeño cuerpo y gran corazón, consiguiendo llegar junto al que se hundía, agarrarlo y sacarlo a flote. Luchó denodadamente con la corriente, que le quería engullir, y con el compañero que se le enredaba; varias veces desapareció y volvió a salir a la superficie haciendo esfuerzos desesperados; con admirable obstinación en su empeño, no parecía un muchacho con deseos de salvar a otro muchacho, sino un padre luchando por librar de la muerte a un hijo, que es su esperanza y su vida.