Corazón
Corazón El señor Alcalde tomó de la mesa la condecoración y la puso en el pecho del muchacho, y, acto seguido, lo abrazó y besó.
La madre se llevó una mano a los ojos y el padre tenÃa la barbilla sobre el pecho.
El Alcalde estrechó la mano de ambos y entregó el diploma de la concesión, atado con una cinta de seda a la venturosa madre.
Después, dirigiéndose al muchacho, le dijo:
—Que el recuerdo de este dÃa tan fausto para ti y tan honroso para tu padre y tu madre, te sostenga toda la vida por el camino de la virtud y del honor. ¡Adiós!
El Alcalde, seguido de su acompañamiento, salió del patio; la banda de música empezó a tocar y, cuando todo parecÃa terminado, el grupo de bomberos se abrió para dejar paso a un chico de ocho o nueve años, impulsado por una señora que enseguida se ocultó; el niño corrió a abrazar con toda efusión al muchacho condecorado.