Corazón

Corazón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El marinero había acertado. Aún no se habían dormido cuando se desencadenó una horrible tempestad. Fue como un asalto inesperado de tremendas olas que en pocos minutos rompieron un mástil y arrastraron consigo, como si hubiesen sido hojas, tres de las barcas colgadas de las grúas y cuatro bueyes que se hallaban en la proa. En el interior del buque se produjo gran confusión y un espanto imposible de describir: un griterío estremecedor, con mezcla de llantos y de plegarias, que ponía los pelos de punta.

La tempestad fue arreciando su furia toda la noche y, al amanecer, aún se encrespó más. Las enormes olas azotaban el barco por los costados e irrumpían sobre la cubierta, destrozando, barriendo y arrastrándolo todo. Se hundió la plataforma que cubría la maquinaria, y el agua se precipitó al interior con ruido infernal; las calderas se apagaron y los maquinistas huyeron; por todas partes penetraron impetuosos torrentes de agua. Una voz fuerte gritó:

—¡A las bombas!

Era la voz del capitán.

Los marineros echaron mano a las bombas. Pero un rápido golpe de mar, que se abatió por detrás sobre el buque, deshizo gran parte del casco y se precipitó al interior de manera incontenible.

Los pasajeros, más muertos que vivos, se habían refugiado en la sala del centro del barco.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker