Corazón
Corazón A cierto momento apareció el capitán.
—¡Capitán! ¡Capitán! —gritaron todos a la vez—. ¿Qué hacemos? ¿Cómo estamos? ¿Hay alguna esperanza? ¡Sálvenos!
El capitán esperó a que todos callasen, y dijo:
—¡Resignémonos!
Una mujer lanzó un grito:
—¡Piedad!
Nadie más pudo hablar, porque a todos los tenÃa paralizados el pánico. Asà transcurrió mucho tiempo en medio de un silencio sepulcral. Todos se miraban con caras cadavéricas. El mar se enfurecÃa cada vez más. El barco a duras penas podÃa navegar. A cierto punto el capitán intentó echar al agua una lancha. Cinco marineros se metieron en ella; la lancha se sostenÃa, pero una ola la volcó, y perecieron dos marineros, uno de los cuales era, precisamente, el italiano; los otros, con mucho esfuerzo, lograron asirse de nuevo a las cuerdas y subir a bordo.
Tras esto, los mismos tripulantes perdieron toda esperanza. Dos horas después, el barco estaba sumergido hasta la altura de la borda.