Corazón
Corazón Algunos conocerán desgracias irreparables, perderán pronto a su padre o a su madre; otros morirán jóvenes; otros quizá viertan generosamente su sangre en alguna posible guerra; muchos serán buenos y honestos trabajadores, padres de familias laboriosas y honradas como ellos; ¡y quién sabe si no habrá también alguno que preste grandes servicios a la nación y haga glorioso su nombre!
Sepárate, por tanto, de ellos con afecto; deja un poco de tu alma en la gran familia en la que ingresaste de niño y de la que sales en edad adolescente, a la cual quieren tu padre y tu madre porque en ella también te han querido.
La escuela es como una madre, Enrique: te tomó de mis brazos cuando apenas hablabas y te devuelve ahora mayorcito, fuerte, bueno y estudioso. ¡Bendita sea, y no la olvides jamás, hijo mÃo!
Serás hombre, irás por el mundo, verás ciudades inmensas, monumentos sorprendentes, y también te olvidarás de ellos; pero del modesto edificio blanco, con sus persianas cerradas y el pequeño jardÃn donde se abrió la primera flor de tu inteligencia, nunca te olvidarás, sino que lo tendrás presente hasta el último dÃa de tu existencia, lo mismo que yo recordaré toda mi vida la casa en que oà tu voz por primera vez.
TU MADRE