Corazón
Corazón —¡Bien, muchachos! —dijo uno detrás de nosotros. Nos volvimos a verlo: era un anciano que llevaba en el ojal la cinta azul de la campaña de Crimea; un oficial retirado—. ¡Bravo! —dijo—; habéis hecho una cosa que os enaltece.
Entretanto, la banda del regimiento volvÃa por el fondo de la plaza, rodeada de una turba de chiquillos, y gritos alegres acompañaban los sonidos de las trompetas, como un canto de guerra.
—¡Bravo! —repitió el bravo oficial mirándonos—. El que de pequeño respeta la bandera, sabrá defenderla cuando sea mayor.