El Improvisador
El Improvisador Cada grupo de personas, trátese del mundo polÃtico o del eclesiástico, las reuniones de taberna o el aristocrático cÃrculo que se reúne en torno a las mesas de juego, todos tienen su ArlequÃn, con camisa de retales, cachiporra al cinto y adornos en el gorro, y una escuela no puede ser menos. Las jóvenes miradas descubrÃan fácilmente al que habrÃa de convertirse en blanco de sus burlas; y es que nosotros también tenÃamos nuestra sociedad, tan buena como cualquier otra, y nuestro arlequÃn era el más serio, el más gruñón, el más protestón y el más sermoneador, de modo que era el mejor de todos: el abate[25] Habbas Dahdah, un individuo de raÃces árabes, trasplantado en su infancia a los territorios papales, donde creció, y que ahora hacÃa las veces de guÃa y preceptor de nuestros gustos en la escuela de los jesuitas, incluso era la cabeza estética de la Accademia Tiberina.