El Improvisador
El Improvisador Aquella primera visita al convento tuvo ocupada mi fantasía durante mucho tiempo, y permanece aún extrañamente viva. El monje me parecía una persona totalmente distinta a las demás que yo conocía; el que viviera junto a los muertos, que con sus hábitos marrones parecían casi iguales a él, las historias que sabía contar sobre santos y milagros asombrosos, así como la veneración que sentía mi madre por su santidad, me hicieron pensar que, a lo mejor, yo podría llegar ser como él.