El Improvisador
El Improvisador Paseo por Herculano y Pompeya. Atardecer en el Vesubio
A la mañana siguiente vino Federigo a recogerme. Maretti subió también al coche, una brisa fresca soplaba desde el mar y fuimos bordeando el lago desde Nápoles hacia Herculano.
—¡Cómo humea el Vesubio! —dijo Federigo señalando la montaña—. ¡Estará estupendo esta tarde!
—De modo bien distinto se alzaba el humo —dijo Maretti—, era como la sombra de las nubes oscureciendo toda la comarca en anno 79 post Christum, cuando las ciudades que ahora visitaremos desaparecieron bajo la lava y las cenizas.
Ya a las puertas mismas de Nápoles empezaban los pueblos de San Giovanni, Portici y Resina, que están tan próximos unos a otros que podrÃan considerarse una sola ciudad. ¡Llegamos a nuestro destino antes de que pudiera darme ni cuenta! Nos detuvimos delante de una casa de Resina[67]. Bajo la calle, bajo el pueblo entero, yace oculto Herculano. Lava y cenizas cubrieron en pocas horas la ciudad entera, se olvidó su existencia, y la ciudad de Resina se construyó sobre sus ruinas.
Entramos en la casa más próxima, en el patio habÃa un gran pozo abierto, una escalera de caracol descendÃa por él.