El Improvisador
El Improvisador —Ya ven, signori —dijo Maretti—. Fue post Christum 1720 cuando el PrÃncipe d’Elboeuf hizo excavar este pozo. En cuanto pusieron pie en el interior hallaron unas estatuas, asà que se prohibió toda excavación ulterior y, mirabile dictu, a lo largo de treinta años no se movió un dedo hasta que llegó hasta aquà Carlos de España, hizo excavar a más profundidad el pozo y dio con una imponente escalinata de piedra, como aquà podemos ver.
El dÃa brillaba sobre una pequeña parte de lo que fueron las graderÃas del gran teatro de Herculano. Nuestro guÃa encendió una vela para cada uno de nosotros, descendimos a lo más hondo del pozo y nos encontramos en las gradas donde, hace mil setecientos años, los espectadores, como un único cuerpo inmenso, sentÃan y aplaudÃan las historias que allà se representaban.