El Improvisador
El Improvisador Me propusieron entonces «Fata morgana», tampoco había contemplado jamás aquel hermoso espejismo aéreo, propio de Nápoles y Sicilia, pero conocía bien a la hermosa hada, la Fantasía, que habitaba el resplandeciente castillo; podía describir mi propio mundo onírico, pues en él flotaban también sus castillos y palacios: en mi corazón vivía la más bella Fata Morgana de la vida.