El Improvisador
El Improvisador —Bueno —repuso Poggio—, ¡pero la reina de la belleza vive en Venecia! ¡TendrÃas que ver a la sobrina de nuestro Podestà [87]! No conozco a ninguna más bonita que ella, asà habrÃa querido representar Canova a la más joven de las Gracias, si hubiera conocido a Maria. Sólo la he visto en misa y una única vez en el teatro San Moisè[88]. Allà acuden todos los jóvenes venecianos, igual que yo, aunque ellos están fatalmente enamorados y yo me limito a adorarla, es demasiado espiritual para mi auténtica naturaleza. ¡Pero es menester adorar lo celestial! ¿No es cierto, Signore Abbate?
Pensé en Flaminia, y mi pasajera alegrÃa desatada se terminó.
—¡Se ha puesto usted serio! —dijo—. ¡El vino es estupendo y las olas cantan y bailan en nuestra bacanal!
—¿El Podestà no celebra fiestas? —pregunté, por decir algo.