El Improvisador
El Improvisador —¡Y yo soy muy vieja! —repuso ella—. ¡No, una higuera vieja no da brotes nuevos! La pobre criatura no tiene padre ni madre en este mundo, sólo nos tiene a mà y a mi Benedetto. Pero no queremos que se marche, aunque ya no le quede ni un chelÃn de esos que tenÃa. Pero ¡santÃsima Virgen! —exclamó, agarrando las astas del búfalo, desde cuya cabeza caÃa la sangre hasta el suelo del salón—. ¡No podremos quitar de aquà a este animal! No deja ni entrar ni salir. ¡Vaya, qué atascado está! No podremos salir hasta que llegue Benedetto. ¡Eso sÃ, daño no nos hará, porque el animal está bien muerto!
—¡TranquilÃcese, buena mujer! —rogó el forastero—. Yo me haré cargo de todo. Supongo que habrá oÃdo hablar de los Borghese, ¿no?