El marciano
El marciano El dÃa del lanzamiento llega. Hermes maniobra a una velocidad imposible. Watney se mete en el ataúd que él mismo construyó. Se despide del suelo marciano con una mirada que no es de odio, sino de respeto.
Marte lo ha llevado al lÃmite. Y aún asÃ, él presiona el botón.
—Vamos a casa —susurra.
El mundo contiene el aliento. En la Tierra, multitudes se agolpan frente a pantallas gigantes en plazas, oficinas, hogares. No es una guerra, ni un partido. Es un rescate. La misión Hermes se convierte en sÃmbolo de la esperanza humana, una odisea moderna donde cada miembro de la tripulación se juega la carrera, la vida y algo más Ãntimo: la redención.
En la nave, la comandante Lewis lidera el operativo. MartÃnez, el piloto, prepara una maniobra de acoplamiento que desafÃa cualquier simulación previa. Johanssen monitorea cada variable, mientras Vogel y Beck adaptan sistemas para interceptar a un proyectil humano en caÃda libre. Todo está cronometrado al milisegundo.
—No hay margen. Si erramos, no habrá una segunda oportunidad —dice Lewis, mientras el sudor le recorre el cuello, helado como el vacÃo que los rodea.