Quédate conmigo...
Quédate conmigo... Ella se escondió tras un contenedor, intentando calmar su respiración. Las lágrimas quemaban sus ojos, pero no había tiempo para la debilidad. Cerró los puños y tomó una decisión: no iba a morir huyendo.
Revisó el dispositivo en su mano. No entendía del todo lo que era, pero tenía que haber una razón para que todos lo quisieran. Encendió la pantalla, y una serie de números y gráficos aparecieron. Parecían coordenadas, pero no tenía idea de a dónde llevaban.
Con los pasos acercándose, Kate dejó de lado el miedo y se levantó.
—¡Aquí estoy! —gritó, enfrentándose a la oscuridad.
Un hombre surgió de las sombras, su arma apuntando directamente a ella.
—Dame el dispositivo y quizás sobrevivas.
Kate lo miró con ojos desafiantes, sintiendo que algo dentro de ella se encendía.
—Si quieres esto, tendrás que venir por él.
El hombre sonrió con malicia, pero antes de que pudiera dar un paso más, un golpe lo derribó al suelo. Desde las sombras, apareció Jack, su rostro cubierto de sudor y sangre.
—¿Estás bien? —preguntó, su voz cargada de preocupación mientras desarmaba al hombre inconsciente.
Kate asintió, incapaz de hablar por el shock.