Quédate conmigo...
Quédate conmigo... —Significa que tienes que seguir adelante sin mÃ. Lo que hiciste hoy... fue más de lo que podÃa pedirte.
—Jack... —La voz de Kate se quebró, pero él la interrumpió.
—Eres más fuerte de lo que crees. No dejes que ellos te quiten eso.
La lÃnea quedó en silencio, y Kate supo que esa serÃa la última vez que lo escucharÃa.
A la mañana siguiente, Kate se dirigió a una estación de autobuses, con un bolso ligero y un propósito nuevo. No sabÃa exactamente a dónde ir, pero ya no importaba. La danza que habÃa empezado en un club nocturno habÃa terminado en algo mucho más grande: una lucha por algo más importante que sus propios sueños rotos.
Subió al autobús y se acomodó junto a la ventana, viendo cómo el paisaje cambiaba lentamente. Una ligera sonrisa apareció en sus labios. No sabÃa lo que el futuro le deparaba, pero por primera vez en mucho tiempo, estaba dispuesta a enfrentarlo.
Porque ahora sabÃa que era capaz de bailar incluso en el abismo.