Bhagavad Gita
Bhagavad Gita 8. Pues, ¡oh, Partha!, para alcanzar el divino y supremo Espíritu es preciso pensar siempre en él y tener la conciencia unida a él por la práctica del yoga, práctica que ha de ser constante e ininterrumpida.
9-10. Este Yo Supremo es más sutil que lo sutil, el dueño y el señor de todo lo existente, el fundamento de todo lo creado. Resplandece como el sol en las tinieblas y su esencia es superior a nuestra inteligencia; quien fija su pensamiento en él al morir, con la mente inmóvil, el alma fortalecida por el yoga, unido con la Divinidad por la devoción, logrará alcanzar este divino espíritu.
11. Este espíritu supremo es el Brahmán inmutable y eterno del que nos hablan los conocedores del Veda; a él es a quien consiguen los ascetas que se han colocado más allá de las pasiones humanas y que han dominado los deseos corporales por querer unirse a él; en pocas palabras te expondré esta doctrina.
12-13. Para poder unirse al Eterno, cuando el hombre muere, son precisas las siguientes condiciones: los sentidos cerrados a las cosas del mundo, la mente dirigida hacia el interior, la fuerza vital dominada, la inteligencia meditando sobre la sílaba sagrada Aum y pensando en la suprema divinidad.
14. ¡Oh, Partha! Fácilmente se unirá a Mí quien me recuerda sin cesar, sin pensar en ningún otro ser.