Biblia Reina-Valera Contemporanea
Biblia Reina-Valera Contemporanea 32 Entonces se vistieron de cilicio y se pusieron sogas en el cuello, y fueron a ver al rey. Le dijeron: «Tu siervo Ben Adad te ruega que le perdones la vida». Y Ajab respondió: «Si el rey vive todavía, entonces es mi hermano».[b]
33 Los oficiales que fueron a ver al rey Ajab tomaron como buena señal estas palabras, y respondieron: «Tu hermano Ben Adad está vivo». Ajab les dijo: «Quiero verlo. Vayan por él». Ben Adad se presentó entonces ante Ajab, y éste lo invitó a subirse a su carro.
34 Y Ben Adad le dijo a Ajab: «Hoy te devuelvo las ciudades que mi padre le quitó al tuyo. Toma posesión de Damasco, como mi padre lo hizo con Samaria». Y Ajab respondió: «Éste es un pacto entre tú y yo. Puedes irte».
35 En ese momento, uno de los profetas le pidió a uno de sus compañeros que lo golpeara, pero su compañero no quiso hacerlo.
36 Entonces aquel profeta le dijo: «Puesto que no obedeciste a la palabra del Señor, en cuanto me dejes y tomes tu camino, te herirá un león». En efecto, cuando ese hombre se separó del profeta, le salió un león en el camino y lo mató.
37 Luego, el profeta vio a otro hombre y le pidió que lo hiriera, y aquel hombre obedeció; le dio un golpe y lo dejó herido.