Biblia Reina-Valera Contemporanea
Biblia Reina-Valera Contemporanea 22 Nadie contradecía mis advertencias, sino que aceptaban con gusto mis razones.
23 Se quedaban a la espera de mis palabras, como tierra seca en espera de las lluvias tardías.
24 Apenas podían creer que yo les sonriera; y no se perdían una sola de mis sonrisas.
25 Yo decidía lo que tenían que hacer, y en la mesa yo ocupaba la cabecera; era como un rey al frente de su ejército, ¡como alguien que consuela a los que lloran!
1 «Pero hoy tengo que soportar las burlas de jovencitos a quienes doblo la edad; ¡a sus padres jamás les habría encomendado cuidar de los perros de mis rebaños!
2 ¿De qué me habría servido contar con ellos, si en los brazos no tenían ninguna fuerza?
3 Vagaban solitarios, muertos de hambre, huyendo de las sombras y de la soledad,
4 recogiendo hierbas del campo y haciendo fuego con raíces de enebro,
5 siendo rechazados por todo el mundo, y tratados a gritos, como si fueran ladrones;
6 viviendo en las barrancas de los arroyos, o en cuevas y entre las rocas,
7 aullando en medio de la maleza, y reuniéndose entre los espinos.
