Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai Dado que el bushido era una enseñanza dirigida principalmente al sexo masculino, las virtudes que ensalzaba en la mujer lógicamente estaban lejos de ser de naturaleza femenina. Winckelmann[326] señala que «la belleza suprema del arte griego es más masculina que femenina», y Lecky añade que esto también ocurría en la concepción moral de los griegos, además de con su arte. De manera similar, el bushido alababa a aquellas mujeres «que más se desvinculaban de la debilidad de su sexo y mostraban una fortaleza heroica digna del hombre más fuerte y más valiente»[327]. Por consiguiente, a las niñas se les enseñaba a reprimir sus sentimientos, a fortalecer su valor, a manejar armas —sobre todo la espada de mango largo llamada nagi-nata[328]—, para poder resistir solas en caso de dificultades inesperadas. Sin embargo, el motivo principal de ejercer este carácter marcial no era usarlo sobre el terreno; tenía un doble propósito: personal y doméstico. Las mujeres que no tenían señor feudal propio formaban su propia escolta. Con su arma protegían su honor con tanto celo como su marido defendía el de su señor. En el ámbito doméstico, la instrucción guerrera les servía para educar a los hijos, como veremos luego.