Bushido, el código samurai
Bushido, el código samurai He oído que ningún accidente o casualidad altera la marcha de los acontecimientos aquí abajo, y que todo va de acuerdo con un plan. Resguardarse bajo una misma rama o beber del mismo río se ordena igualmente muchísimo antes de nuestro nacimiento. Desde que nos unimos en lazos de matrimonio eterno, ahora hace dos años, mi corazón te ha seguido, incluso cuando su sombra perseguía un objeto, inseparablemente unido de corazón a corazón, amando y siendo amado. Sin embargo, recientemente me he enterado de que la batalla que se avecina será la última de tu labor y tu vida, así que toma el saludo de despedida de tu compañera querida. He oído que Kowu[340], el poderoso guerrero de la antigua China, perdió una batalla, poco dispuesto a separarse de su favorita, Gu. También Yoshinaka[341], tan valiente como fue, trajo el desastre a su causa, siendo demasiado débil para poder despedirse de inmediato de su esposa. ¿Por qué debería yo —a quien la tierra ya no ofrece esperanza ni alegría—, por qué debería detenerte a ti o a tus pensamientos viviendo? ¿Por qué no debería, mejor, esperarte en el camino que todos los mortales deben recorrer algún día? Nunca, te lo suplico, nunca olvides las muchas bondades que nuestro buen maestro Hideyori ha depositado en ti. La gratitud que le debemos es tan profunda como el mar y tan alta como las montañas.